Una grabación clara de Perdiz Pardilla para practicar el reclamo o localizar bandos, además de una forma rápida de aprender el canto áspero y chirriante de la especie antes de salir al campo.
De unos 30 cm, el/la Perdiz pardilla (Perdix perdix), ave de caza terrestre, se distingue: gris y finamente barrada, con el macho luciendo una herradura castaño oscuro en el vientre. Prefiere cultivos mixtos con setos, márgenes herbosos y rincones baldíos.
Emite un ronco y herrumbroso «kierr-ik» como una cancela chirriante, sobre todo al crepúsculo. Toma pequeñas semillas e invertebrados acuáticos tamizados de la superficie y el fango somero. Vive en cerrados bandos familiares todo el otoño, estallando en vuelo bajo y rápido al ser acosado. Estrechamente ligado a cultivos y matorral, su suerte refleja desde antiguo la de la agricultura mixta tradicional de Europa.
La Perdiz Pardilla ha sufrido uno de los descensos poblacionales más pronunciados de cualquier ave de campo europea —el seguimiento a largo plazo en el Reino Unido sitúa el declive en torno al 90% desde finales de los años 60/80, según el periodo de estudio— impulsado principalmente por la intensificación agrícola, aunque la sobrecaza fue un factor importante en el sur de Europa en el pasado. Como resultado, su estatus legal es inconsistente: la caza está prohibida en Grecia desde 1984, sigue estrictamente limitada por cupos o cerrada regionalmente en varios otros países europeos, mientras que en otros lugares continúa una caza limitada y gestionada, incluidas partes del Reino Unido y la Europa continental, donde las poblaciones (a menudo reforzadas con sueltas) son lo bastante estables para sostenerla. Dado este declive y el consiguiente mosaico de restricciones, verifica el estatus vigente antes de cualquier uso cinegético y consulta nuestro descargo de responsabilidad completo país por país.